Los tejidos, y por lo tanto los tejedores y tintoreros japoneses, han jugado un rol muy importante en la vida y la cultura del Japón. En el transcurso de la historia del país, los textiles han formado íntimamente parte de la vida de la gente. Los usaron para vestirse, subirse al escenario, irse a la guerra, pero también para decorar sus casas, palacios y templos. Al igual que otras artes japonesas, el desarrollo de esta técnica se fue alimentando de influencias tanto locales como externas hasta conseguir un alto grado de refinamiento.

Curiosamente, de la amplía paleta de colores utilizados por los fabricantes, uno parece desmarcarse e impactar nuestra imaginación más que cualquier otro. Se trata  del Aizome (藍染), el azul índigo tradicional y emblemático de las telas japonesas.

Tinte Indigo
Crédito Foto: Bonne Gueule

Hattie, mi vestido índigo

¡Descúbrelo!

Algodón indigo japonés

He realizado el modelo Hattie, un patrón de vestido diseñado por Merchant & Mills con el tejido Dotted Sakura Navy Blue, un índigo del fabricante japonés Kokka.

Las curiosas virtudes del índigo

El tinte índigo es fruto de una planta particular, la Indigofera tinctoria, que encontró en el valle de Yoshinogawa (吉野川市, Yoshinogawa-shi) un entorno muy propicio a su cultivo. Fue pues allí mismo, en la región de Tokushima en la isla de Shikoku, donde se establecieron muchos tintoreros a partir del siglo XII.

Indigofera tinctoria
Crédito Foto © Shutterstock

El éxito del tinte viene de la profunda belleza del azul que produce, pero también de sus virtudes medicinales. En efecto, el Aizome es un potente antiséptico. Por este motivo, los guerreros lo llevaban debajo de sus armuras para sanear sus heridas.

De la planta al tinte

La técnica para conseguir el tinte es muy compleja y requiere de los tinteros años de aprentisaje. Primero, se recogen las hojas del arbusto, para fermentarlas y secarlas. Al final de este proceso se obtiene el Sukumo.

Elaboración del Sukumo
Crédito foto @Satoyama Library

Luego, los tintoreros mezclan esta pasta con ceniza y cal, antes de mezclarla con agua alcalina. El Aizome está listo cuando se forma una capa de espuma en la superficie de la mezcla, fruto de la reacción de los microorganizmos presentes en el tinte.

Del Sukumo al índigo

Cuando el tinte está listo, se pueden sumergir los textiles dentro de la mezcla para obtener el famoso color azul índigo. La intensidad del color dependerá del tiempo de maceración y del número de veces que se surmerge la tela en el tinte. Obviamente, cuanto más tiempo, más profundo saldrá el índigo.

Intensidades del índigo
Crédito foto: Spoon Tamago

Una artesanía reconocida

El Aizome de Tokushima ha sido reconocido patrimonio inmaterial por el gobierno japonés. Aunque no queden muchos talleres hoy en día en la región de Tokushima, los creadores de textiles japoneses más exigentes siguen utilizando este tinte en sus creaciones. ¡Y con razón! El Aizome es natural al 100%, de una belleza absoluta, con virtudes benéficas para el cuerpo y permite, además, hacer que perdure un arte ancestral.

Producción de Indigo en Japón
Crédito foto: @ Web Japan

Crédito imagen de portada: @Great Big Story

Para la documentación y redacción de este post, he utilizado como fuente principal el artículo de la web de Artisanat Japonais sobre el Aizome.

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