El denim, la curiosa historia de nuestros tejanos

Denim
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Cualquiera que haya vivido con intensidad los 80s se acuerda de sus tejanos 501 de Levi’s. Los solíamos llevar, chicos y chicas del instituto, con una simple camiseta blanca y zapatillas de deporte. Hay quien le daba una doble vuelta abajo, para lucir el calcetín, mientras otras lo dejaban caer encima del tobillo. Era el must de la época: éramos todos unos rebeldes sin causa, al más puro estilo James Dean.

Hoy, Levis Strauss y otras marcas han diversificado el corte y hay tejanos para todos los gustos, Pero que sea de talle alto o bajo, ceñido o ancho, de tela elástica o no, todos tienen el mismo origen: la fiebre del oro en California…

El vestuario rústico de los buscadores de oro

Levi Strauss, un joven inmigrante judío originario de Bavieria, desembarca en San Francisco durante la primavera de 1853, La población de la ciudad había incrementado de manera considerable a raíz del descubrimiento de pepitas de oro en los ríos de la Sierra Nevada. El joven Levi llegó con la intención de vender su stock de lona para equipar los carros y tiendas de campaña de aquellos aventureros Pero un encuentro con Jacob Davis, sastre en el estado de Nevada, le hizo cambiar de idea: los pioneros necesitaban más unos buenos pantalones recios que aguantasen los rigores de la búsqueda que un techo de tela que los protegiese de las inclemencias. Pues, que no se diga: Levi agarra sus tijeras y empieza a cortar la lona. El éxito llega de inmediato.

Aquella tela recia, diseñada para tiendas de campaña, era sin duda resistente, pero resultaba difícil de trabajar. Podemos suponer que debían quedarles los pantalones y petos como sacos de patatas a los pioneros, quienes sin ser coquetos, buscaban algo de comodidad. Pero, sobretodo, una vez acabada la fiebre, había que seguir vendiendo pantalones. Así que Levi Strauss tuvo otra gran idea: sustituir la lona por un tejido de algodón sergé, teñido de índigo, originario de Europa. Así fue como nació el jean, que empezaron a llevar mineros, obreros y esclavos en los Estados Unidos de la segunda mitad del siglo XIX.

Jean, denim.. ¿por qué se llaman así?

La palabra «denim» podría derivarse de «serge de Nîmes«, una mezcla hecha de deshechos de lana y seda que se tejía en el sur de Francia desde el siglo XVII. En cuanto a «jean«, podría tartarse de una transcripción fonética de la palabra «genoese«, que los ingleses usaban para referir a la tela de algodón y lino que les llegaba de Génova y con la cual fabricaban pantalones de marineros, velas para navíos y lonas de todo tipo. En cuanto al legendario número 501, se dice que proviene de un número del lote de tela con el que se hizo el famoso modelo.

Llega la fama y los distintivos de la marca

A partir de los años 30 del siglo pasado, llega la competencia y hay que poder distinguir un buen tejano Levi’s de sus imitadores. En esta época pues aparece la pequeña etiqueta roja que se cose en uno de los bolsillos traseros de la prenda, Esta marca de fábrica, al igual que los cinco bolsillos, los botones de la bragueta, la etiqueta cosida en la cintura y los ribetes de cobre, empiezan a forjar la leyenda del modelo. Después de la segunda guerra mundial, el tejano se sube sin complejos a las pasarelas y los actores lo integran a su vestuario: James Dean, por supuesto, pero también Marilyn Monroe en la película The Misfits. Desde entonces, 150 años después de que naciera de una lona de carro, está en todos los armarios. ¿Quién lo hubiera dicho?

 

 

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