Cómo nació La Serraspina

 

Todo empezó hace unos veinte años con mi suegra, Pilar. Fue ella la que me enseñó a coser las cortinas de mi casa en la Vall Fosca, algún cojín, alguna colcha. Aprendí a prepapar las telas, a cortarlas al hilo y al biés, a mantener mis piezas unidas con un hilván antes de coserlas con mi vieja máquina Refrey. Animada por estos primeros éxitos, me aficioné al patchwork, ¡ y sigo siendo todavía una apasionada de ese arte tan antiguo como lo pueden ser el hilo y la aguja.

Tarde un tiempo antes de lanzarme en la gran aventura de coser mi propia ropa. Los patrones de Burda que coleccionaba mi suegra me parecía terriblemente difíciles de interpretar. Sin hablar de las técnicas: pinzas, mangas, puños, cuellos, fruncidos… ¡un mundo misterioso que me parecía inaccesible!

Estaba equivocada. Coser su primer vestido no tiene nada de complicado. Tan sólo hace falta conseguir un equipo básico de costura, fácil de conseguir y relativamente barato. Tampoco hace falta que dispongas de una habitación de tu casa que puedas dedicar exclusivamente a esta nueva afición. ¡Un rincón de tu habitación o del comedor, siempre que tenga buena luz natural, bastará para empezar!

¿Por qué coser su propia ropa?

Quizá te hagas esta pregunta. ¿Por qué esforzarse? Es tan sencillo visitar tiendas físicas o virtuales y rellenar el carrito con prendas que te podrás poner enseguida y hechas por profesionales. Hay muchas respuestas posibles a esta pregunta. Cada aficionado a la costura te dará sus respuestas. He aquí las que me motivan:

1. No estoy pegada a la «moda»

De hecho, paso bastante de las tendencias. Lo que no quiera decir que no me interese por las magníficas realizaciones de los maestros, ya que de ellos se aprende a entender todas las posibilidades que esconden las asociaciones entre las telas y el diseño de un patrón. Pero coso lo que me gusta a mi y lo que me inspira la naturaleza que me rodea.

2. Siento pasión por las telas

Adoro las materias que las componen. La artesanía que se esconde en su tejido. Muchas están fabricadas con materiales naturales, nobles, de una caída perfecta. Sus diseños únicos son el fruto de la creatividad de unos auténticos artistas y la búsqueda de las telas es parte del inmenso placer de coser.

3. Me encanta crear cosas con mis propias manos

Creo que la costura, al igual que otras prácticas artesanales desarrolla la parte creativa que tenemos todos. En un mundo en que nos movemos más por las obligaciones que nos tocan que por lo que realmente queremos hacer, reservar un tiempo y un espacio a la creatividad propia es esencial para nuestro equilibrio emocional. Sin hablar del enorme orgullo que se siente cuando estás satisfecho del resultado obtenido después de tu esfuerzo y cuando los que te rodean admiran el fruto de tu trabajo.

4. Disfruto aprendiendo cosas nuevas

Aprender a coser te conducirá a descubrir el maravilloso mundo de las telas, a conocer las herramientas del trabajo, a adquirir las técnicas de costura que te permitirán dar forma a tus ideas creativas. Se aprende a lo largo de toda la vida. Nunca es tarde para comenzar. Una de las grandes ventajas de la costura es que su curva de aprentisaje es suave. Un primer vestido, una primera blusa te animarán a seguir cosiendo más y más.

5. ¡Adoro hablar de costura!

¡Sin olvidar que adoro hablar de costura! Coser no es solo hacer, también es comentar, compartir, charlar entre apasionados. Animáte a unirte a las grupos de costureros de tu pueblo o ciudad, o a las comunidades de las redes sociales, en Facebook o Instagram para ver lo que crean las personas que comparten tu pasión, aprender de ellas, y vivir en el mágico mundo de la costura creativa.

Podría seguir, y seguir con todos los motivos que me incitan cada día a sentarme delante de mi máquina de coser. La alegría que siento al crear es igual a la que tengo al compartir mis modestos conocimientos con vosotros. De esta voluntad ha nacido en el 2018 la idea de La Serraspina:

Un espacio donde aprender, hacer y compartir ayude a encender en cada uno de nosotros la chispa de la creatividad.